{"id":1573,"date":"2011-08-28T10:52:11","date_gmt":"2011-08-28T09:52:11","guid":{"rendered":"http:\/\/tierraylibertad.org.w01d42ae.kasserver.com\/?p=1573"},"modified":"2011-08-28T10:52:11","modified_gmt":"2011-08-28T09:52:11","slug":"dos-revolucionarios-ricardo-flores-magon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraylibertad.org\/index.php\/2011\/08\/dos-revolucionarios-ricardo-flores-magon\/","title":{"rendered":"Dos Revolucionarios, Ricardo Flores Magon"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.archivomagon.net\/ObrasCompletas\/ObraLiteraria\/CuentosRelatos\/Cuento01.html\">http:\/\/www.archivomagon.net\/ObrasCompletas\/ObraLiteraria\/CuentosRelatos\/Cuento01.html<\/a><\/p>\n<figure id=\"attachment_924\" aria-describedby=\"caption-attachment-924\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/wordpress.p156327.webspaceconfig.de\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/450px-Anarchist_flag.svg_.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-924\" title=\"450px-Anarchist_flag.svg\" src=\"http:\/\/wordpress.p156327.webspaceconfig.de\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/450px-Anarchist_flag.svg_-300x200.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/tierraylibertad.org\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/450px-Anarchist_flag.svg_-300x200.png 300w, https:\/\/tierraylibertad.org\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/450px-Anarchist_flag.svg_.png 450w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-924\" class=\"wp-caption-text\">Rojo y Negro<\/figcaption><\/figure>\n<p>Dos revolucionarios 1<br \/>\nEl revolucionario viejo y el revolucionario moderno se encontraron una  tarde marchando en diferentes direcciones. El sol mostraba la mitad de  su ascua por encima de la lejana sierra; se hund\u00eda el rey del d\u00eda, se  hund\u00eda irremisiblemente, y como si tuviera conciencia de su derrota por  la noche, se enrojec\u00eda de c\u00f3lera y escup\u00eda sobre la tierra y sobre el  cielo sus m\u00e1s hermosas luces.<br \/>\nLos dos revolucionarios se miraron frente a frente: el  viejo, p\u00e1lido, desmelenado, el rostro sin tersura como un papel de  estraza arrojado al cesto, cruzado aqu\u00ed y all\u00e1 por feas cicatrices, los  huesos denunciando sus filos bajo el ra\u00eddo traje. El moderno, erguido,  lleno de vida, luminoso el rostro por el presentimiento de la gloria,  ra\u00eddo el traje tambi\u00e9n, pero llevando con orgullo, como si fuera la  bandera de los desheredados, el s\u00edmbolo de un pensamiento com\u00fan, la  contrase\u00f1a de los humildes hechos soberbios al calor de una grande idea.<br \/>\n\u2014\u00bfAd\u00f3nde vas?, pregunt\u00f3 el viejo.<br \/>\n\u2014Voy a luchar por mis ideales, dijo el moderno; y t\u00fa, \u00bfa d\u00f3nde vas?, pregunt\u00f3 a su vez.<br \/>\nEl viejo tosi\u00f3, escupi\u00f3 col\u00e9rico el suelo, ech\u00f3 una mirada al sol, cuya c\u00f3lera del momento sent\u00eda \u00e9l mismo, y dijo:<br \/>\n\u2014Yo no voy; yo ya vengo de regreso.<br \/>\n\u2014\u00bfQu\u00e9 traes?<br \/>\n\u2014Desenga\u00f1os, dijo el viejo. No vayas a la revoluci\u00f3n: yo  tambi\u00e9n fui a la guerra y ya ves c\u00f3mo regreso: triste, viejo, mal trecho  de cuerpo y esp\u00edritu.<br \/>\nEl revolucionario moderno lanz\u00f3 una mirada que abarc\u00f3 el  espacio, su frente resplandec\u00eda; una gran esperanza arrancaba del fondo  de su ser y se asomaba a su rostro. Dijo al viejo:<br \/>\n\u2014\u00bfSupiste por qu\u00e9 luchaste?<br \/>\nS\u00ed: un malvado ten\u00eda dominado el pa\u00eds; los pobres sufr\u00edamos  la tiran\u00eda del Gobierno y la tiran\u00eda de los hombres de dinero. Nuestros  mejores hijos eran encerrados en el cuartel; las familias, desamparadas,  se prostitu\u00edan o ped\u00edan limosna para poder vivir. Nadie pod\u00eda ver de  frente al m\u00e1s bajo polizonte; la menor queja era considerada como acto  de rebeld\u00eda. Un d\u00eda un buen se\u00f1or nos dijo a los pobres: \u201cConciudadanos,  para acabar con el presente estado de cosas, es necesario que haya un  cambio de gobierno; los hombres que est\u00e1n en el Poder son ladrones,  asesinos y opresores. Quit\u00e9moslos del Poder, el\u00edjanme Presidente y todo  cambiar\u00e1\u201d. As\u00ed habl\u00f3 el buen se\u00f1or; en seguida nos dio armas y nos  lanzamos a la lucha. Triunfamos. Los malvados opresores fueron muertos, y  elegimos al hombre que nos dio las armas para que fuera Presidente, y  nos fuimos a trabajar. Despu\u00e9s de nuestro triunfo seguimos trabajando  exactamente como antes, como mulos y no como hombres; nuestras familias  siguieron sufriendo escasez; nuestros mejores hijos continuaron siendo  llevados al cuartel; las contribuciones continuaron siendo cobradas con  exactitud por el nuevo Gobierno y, en vez de disminuir, aumentaban;   ten\u00edamos que dejar en las manos de nuestros amos el producto de nuestro  trabajo. Alguna vez que quisimos declararnos en huelga, nos mataron  cobardemente. Ya ves c\u00f3mo supe por qu\u00e9 luchaba: los gobernantes eran  malos y era preciso cambiarlos por buenos. Y ya ves c\u00f3mo los que dijeron  que iban a ser buenos, se volvieron tan malos como los que destronamos.  No vayas a la guerra, no vayas. Vas a arriesgar tu vida por encumbrar a  un nuevo amo.<br \/>\nAs\u00ed habl\u00f3 el revolucionario viejo; el sol se hund\u00eda sin  remedio, como si una mano gigantesca le hubiera echado garra detr\u00e1s de  la monta\u00f1a. El revolucionario moderno se sonri\u00f3, y repuso:<br \/>\n\u2014\u00bfCompa\u00f1ero: voy a la guerra, pero no como t\u00fa fuiste y  fueron los de tu \u00e9poca. Voy a la guerra, no para elevar a ning\u00fan hombre  al Poder, sino a emancipar mi clase. Con el auxilio de este fusil  obligar\u00e9 a nuestros amos a que aflojen la garra y suelten lo que por  miles de a\u00f1os nos han quitado a los pobres. T\u00fa encomendaste a un hombre  que hiciera tu felicidad; yo y mis compa\u00f1eros vamos a hacer la felicidad  de todos por nuestra propia cuenta. T\u00fa encomendaste a notables abogados  y hombres de ciencia el trabajo de hacer leyes, y era natural que las  hicieran de tal modo que quedaras cogido por ellas, y, en lugar de ser  instrumento de libertad, fueron instrumento de tiran\u00eda y de infamia.  Todo tu error y el de los que, como t\u00fa, han luchado, ha sido \u00e9se: dar  poderes a un individuo o a un grupo de individuos para que se entreguen a  la tarea de hacer la felicidad de los dem\u00e1s. No, amigo m\u00edo; nosotros,  los revolucionarios modernos, no buscamos amparos, ni tutores, ni  fabricantes de ventura. Nosotros vamos a conquistar la libertad y el  bienestar por nosotros mismos, y comenzamos por atacar la ra\u00edz de la  tiran\u00eda pol\u00edtica, y esa ra\u00edz es el llamado \u201cderecho de propiedad\u201d. Vamos  a arrebatar de las manos de nuestros amos la tierra, para entreg\u00e1rsela  al pueblo. La opresi\u00f3n es un \u00e1rbol; la ra\u00edz de este \u00e1rbol es el llamado  \u201cderecho de propiedad\u201d; el tronco, las ramas y las hojas son los  polizontes, los soldados, los funcionarios de todas clases, grandes y  peque\u00f1os. Pues bien: los revolucionarios viejos se han entregado a la  tarea de derribar ese \u00e1rbol en todos los tiempos; lo derriban, y reto\u00f1a,  y crece y se robustece; se le vuelve a derribar, y vuelve a reto\u00f1ar, a  crecer y a robustecer. Eso ha sido as\u00ed porque no han atacado la ra\u00edz del  \u00e1rbol maldito; a todos les ha dado miedo sacarlo de cuajo y echarlo a  la lumbre. Ves pues, viejo amigo m\u00edo, que has dado tu sangre sin  provecho. Yo estoy dispuesto a dar la m\u00eda porque ser\u00e1 en beneficio de  todos mis hermanos de cadena. Yo quemar\u00e9 el \u00e1rbol en su ra\u00edz.<br \/>\nDetr\u00e1s de la monta\u00f1a azul ard\u00eda algo: era el sol, que ya se  hab\u00eda hundido, herido tal vez por la mano gigantesca que lo atra\u00eda al  abismo, pues el cielo estaba rojo como si hubiera sido te\u00f1ido por la  sangre del astro.<br \/>\nEl revolucionario viejo suspir\u00f3 y dijo:<br \/>\n\u2014Como el sol, yo tambi\u00e9n voy a mi ocaso. Y desapareci\u00f3 en las sombras.<br \/>\nEl revolucionario moderno continu\u00f3 su marcha hacia donde luchaban sus hermanos por los ideales nuevos.<\/p>\n<p>1 Regeneraci\u00f3n, 4ta. \u00e9poca, n\u00fam. 18; 31 de diciembre de 1910; p. 3.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>http:\/\/www.archivomagon.net\/ObrasCompletas\/ObraLiteraria\/CuentosRelatos\/Cuento01.html Dos revolucionarios 1 El revolucionario viejo y el revolucionario moderno se encontraron una tarde marchando en diferentes direcciones. 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